Nadie tiene la bola de cristal. Ni yo, ni los bancos, ni los analistas que salen en prensa cada semana con titulares que dicen una cosa y la contraria. Lo que sí podemos hacer es leer los datos, entender los patrones y, sobre todo, actuar en consecuencia. Porque en el mercado inmobiliario, llegar tarde a un cambio de temperatura se paga con dinero real.
Y la temperatura está cambiando.
Qué dicen los números
El primer trimestre de 2026 ha dejado una secuencia que no se veía desde hace años: las compraventas de vivienda en España han caído tres meses consecutivos. Según el INE, el descenso acumulado entre enero y marzo fue del 2,6% — con caídas del 5% en enero, del 0,5% en febrero y del 2,2% en marzo. Los datos del Consejo General del Notariado son más contundentes: registran bajadas desde octubre de 2025, con un retroceso del 11,4% interanual en enero de 2026.
¿Significa que el mercado se desploma? No. Las cifras absolutas siguen siendo altas — entre 57.000 y 61.000 operaciones mensuales —, muy por encima de la media histórica y a años luz del mínimo de 2012 (21.276 operaciones en abril de aquel año). No estamos ante un colapso. Pero sí ante el final de una fase.
Y hay algo más revelador que la caída en transacciones: los precios siguen subiendo. El precio medio del metro cuadrado se sitúa en 2.065 €/m² según Notariado, un 9% más que hace un año. Tinsa cifra el incremento del primer trimestre de 2026 en un 14,53% interanual. Menos ventas y precios más altos al mismo tiempo. Eso no es un mercado en crisis — es un mercado que se está separando: quien puede comprar, compra a precios récord; quien no puede, se queda fuera.
Qué es un shifting market (y por qué importa entenderlo)
En el mundo inmobiliario, un shifting market es un mercado en transición. No es un crash. No es una burbuja que estalla. Es el momento en el que las reglas que funcionaban hace un año dejan de funcionar. El momento en que la inercia ya no basta.
Las señales de un shifting market son bastante reconocibles: las propiedades tardan más en venderse, los compradores negocian más, el número de visitas por propiedad baja, y los vendedores que no ajustan expectativas empiezan a retirar sus propiedades del mercado porque no consiguen el precio que esperaban.
Eso es exactamente lo que estamos viendo en la Costa del Sol en 2026. No en todas las franjas — el segmento premium y la demanda internacional siguen activos — pero sí en una parte creciente del mercado de segunda mano, especialmente en producto que sale con un precio aspiracional y sin estrategia.
Lo que define un shifting market no es que los precios se hundan — de hecho, pueden seguir subiendo, como está ocurriendo ahora. Lo que lo define es que el poder negociador se desplaza. Durante los últimos dos o tres años, el vendedor mandaba: ponías un precio, recibías ofertas y vendías en semanas. Hoy el comprador recupera margen. Compara más, pide más, espera más. Y si tu propiedad no le convence en precio o en presentación, simplemente pasa a la siguiente.
Los propietarios que se retiran: una señal que nadie comenta
Hay un indicador que rara vez aparece en los informes pero que cualquier profesional del sector ve en su día a día: el número de propietarios que retiran su vivienda de la venta.
¿Por qué lo hacen? Porque el mercado no les paga lo que esperan. Pusieron un precio basado en lo que consiguió el vecino hace un año, o en lo que les gustaría cobrar para comprar otra cosa, o en lo que alguien les dijo en una valoración optimista. Pasaron los meses, las visitas no llegaron — o llegaron pero no se convirtieron en ofertas — y la conclusión es: «mejor me espero».
Esa decisión es comprensible, pero tiene una trampa. Retirar una propiedad del mercado no congela su valor. Si el mercado está cambiando de temperatura, el tiempo no juega a favor del vendedor que espera. Lo que hoy no vendiste a 400.000 €, mañana no lo venderás a 420.000 €. Es más probable que dentro de seis meses tengas que volver a salir al mercado con un precio igual o menor — y con una propiedad que ya estuvo publicada, que el comprador activo ya vio, y que ahora genera menos interés que la primera vez.
Cada propiedad que se retira sin venderse envía, además, una señal al mercado: confirma que los precios pedidos están por encima de lo que la demanda real está dispuesta a pagar. Y cuando eso se acumula, la percepción general cambia — y la percepción en el mercado inmobiliario mueve precios tanto como los fundamentales.
El precio correcto: la única estrategia que funciona en un shifting market
Si hay un mensaje central en todo lo que estoy escribiendo aquí, es este: hoy, más que ayer, y definitivamente mucho más que mañana, hay que poner el precio correcto para vender.
¿Cuál es el precio correcto? No es el que quieres cobrar. No es el que dice el portal. No es el que pagó tu vecino hace ocho meses.
El precio correcto es el que genera suficientes visitas como para recibir una oferta en tres meses o menos.
Si tu propiedad lleva publicada más de 90 días sin una oferta seria, el problema no es el mercado, ni la zona, ni la temporada. El problema es el precio. Puede que la propiedad necesite mejor presentación, puede que la documentación no esté en orden, puede que las fotos no transmitan lo que la vivienda realmente ofrece — todo eso importa. Pero en el 80% de los casos, cuando una propiedad no genera actividad, es porque el precio no está alineado con lo que el comprador real está dispuesto a pagar.
En un mercado en expansión, puedes salir un poco alto y el mercado te alcanza. En un shifting market, si sales alto, el mercado se aleja. Y cada semana que pasa sin ajustar, la brecha entre tu precio y la realidad se amplía — no se reduce.
¿Qué viene ahora?
No estamos en 2008. No hay un exceso de oferta descontrolado, no hay crédito irresponsable alimentando la demanda, y la economía española — con sus problemas — no está en recesión. Los fundamentales son distintos y más sólidos que los de aquella crisis.
Pero sí estamos en un momento en que el mercado pide otra cosa. Pide realismo. Pide estrategia. Pide que el vendedor entienda que el comprador de hoy no es el de 2024, y que la diferencia entre vender bien y no vender puede estar en 15.000 o 20.000 euros de ajuste — o en cambiar de agencia, o en invertir en preparar la propiedad antes de salir al mercado.
Las previsiones de Bankinter apuntan a subidas del 7% en 2026 y del 4% en 2027 — moderándose pero sin corrección. La oferta sigue siendo estructuralmente escasa, la demanda internacional en la Costa del Sol se mantiene, y los cash buyers siguen activos. Todo eso pone un suelo bajo los precios. Pero tener un suelo no significa que tu propiedad se venda sola. Significa que, si haces las cosas bien, el mercado todavía te premia. Y si no las haces, te castiga más rápido que antes.
El mercado no espera a nadie. Pero quien lee las señales a tiempo, todavía puede elegir cómo jugar.






