Las tres torres que vigilan Benalmádena desde hace 600 años

Torremuelle, Torre Bermeja y Torrequebrada: la historia detrás de las atalayas que siguen de pie en la costa

Torre Bermeja, la torre vigía situada a la entrada de Puerto Marina, va a ser restaurada en los próximos meses. La obra está valorada en 375.000 euros, con un plazo de ejecución de ocho meses. Es una buena excusa para contar la historia de las tres torres que, desde hace 600 años, vigilan la costa de Benalmádena: Torremuelle, Torre Bermeja y Torrequebrada.

Las tres están declaradas Bien de Interés Cultural, la figura de protección patrimonial más alta que existe en España. Y las tres cuentan, cada una a su manera, la misma historia: la de un litoral que durante siglos tuvo que vigilarse a sí mismo.

Torre Bermeja: la más fotografiada, a la entrada del puerto

De las tres, Torre Bermeja es la más reconocible. Está en una pequeña plaza ajardinada al final de la avenida Alay, justo a la entrada de Puerto Marina, muy cerca de Sea Life. Su nombre viene del color rojizo, «bermejo», del terreno rocoso sobre el que se levanta, en la Punta del Saltillo.

Su origen es nazarí, entre los siglos XIII y XV, según las distintas fuentes que documentan su historia. Formaba parte de una red de vigilancia costera que se comunicaba con la Torre de Pimentel, en Torremolinos, y con la Torre de Torrequebrada, mediante señales de fuego y humo, para avisar de la presencia de embarcaciones enemigas frente a las costas del entonces Reino de Granada.

La torre que vemos hoy no es exactamente la original. En 1567 fue reconstruida por el albañil Pedro de la Chica, y esa reconstrucción del siglo XVI es la que ha llegado hasta nosotros: una estructura cilíndrica de mampostería y ladrillo, con una base cónica pensada para resistir el viento y una doble imposta de coronación añadida más adelante.

La construcción del Puerto Deportivo, décadas después, cambió por completo la relación de la torre con el litoral que antes vigilaba en soledad. Hoy convive con el tráfico náutico, las terrazas y el paseo, pero sigue en el mismo punto exacto desde el que llevaba siglos observando el mar.

Torremuelle: la más antigua, sobre un fondeadero romano

Torremuelle es, probablemente, la torre con la historia más larga de las tres, aunque no en su forma actual. El lugar donde se levanta fue un fondeadero desde tiempos fenicios y después romanos: los restos subacuáticos que se conservan en la zona, junto a los de la cercana Villa Mauritania, así lo confirman. Durante las obras de ampliación de la carretera nacional en esa zona llegaron a aflorar restos de una villa romana dedicada a la producción de aceite y salazones.

La torre que hoy da nombre a toda la urbanización de Torremuelle se reconstruyó a comienzos del siglo XVI, dentro del sistema de vigilancia costera que se organizó tras la llegada de los cristianos a Benalmádena. Tiene forma troncocónica, se eleva sobre una base circular de casi 24 metros de perímetro y ocupa un montículo desde el que domina dos pequeñas ensenadas, con buena visión hacia el Castillo El Bil-Bil.

Como las otras dos, es Bien de Interés Cultural. En los últimos años ha recibido trabajos de conservación centrados en su iluminación, después de que la falta de luz en su entorno favoreciera actos de vandalismo en la zona.

Torrequebrada: la torre que le da nombre a un barrio entero

De las tres, Torrequebrada es la que más ha marcado la identidad de una zona de Benalmádena: le da nombre a toda una urbanización, con su propio campo de golf y su propio casino, pero pocos vecinos actuales conocen el origen del nombre.

Su historia es la más accidentada de las tres torres. También de origen nazarí, entre los siglos XIII y XIV, quedó en mal estado a comienzos del siglo XVI, se reconstruyó, y a mediados de ese mismo siglo ya volvía a estar en ruinas. Se ordenó levantarla de nuevo en 1567, el mismo año en el que se reconstruyó Torre Bermeja, una coincidencia que probablemente no fue casualidad: ambas formaban parte del mismo sistema defensivo, y es lógico que se repararan en la misma campaña de obras.

Torre Quebrada, como aparece en la documentación antigua, formaba parte de la red de vigilancia medieval e islámica que marcaba este tramo del litoral, muy cerca del estrecho de Gibraltar y a pocos kilómetros del continente africano, uno de los puntos más sensibles de toda la costa andaluza durante siglos.

Qué significa que las tres sean BIC

La declaración de Bien de Interés Cultural, regulada por la Ley 16/1985 de Patrimonio Histórico Español, es la protección jurídica más alta que puede recibir un monumento en España. No depende de una ordenanza municipal ni de un plan urbanístico que pueda modificarse con relativa facilidad: es una protección estatal, y cualquier intervención sobre un BIC, incluida su restauración, necesita la supervisión de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía y de técnicos especializados, como está ocurriendo ahora mismo con Torre Bermeja.

Las tres torres llevan siglos en el mismo sitio exacto. Sobrevivieron a la Reconquista, a la piratería berberisca, al abandono, y ahora conviven con un litoral completamente transformado por el turismo y la construcción. Sea cual sea la próxima década de Benalmádena, estas tres torres, con toda probabilidad, van a seguir estando exactamente donde están.

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