Eso tiene un nombre: desacople. Y en el segmento de lujo de la Costa del Sol, el desacople ya es visible.
El comprador internacional de alto poder adquisitivo no ha desaparecido. Pero ha cambiado de actitud. Mira más propiedades antes de decidir. Tarda más en hacer oferta. Y cuando la hace, negocia.
Hace 18 meses, una villa bien ubicada entre 1,5M y 3M recibía visitas serias en semanas. Hoy puede llevar meses en el mercado sin una oferta real.
¿Por qué?
Porque el precio de salida ya no es el precio de mercado. Es el precio que el vendedor cree que merece, basado en lo que vendió el vecino hace dos años — en un ciclo que ya cambió.
Los datos nacionales lo confirman: en enero de 2026, la compraventa cayó un 11,4% interanual y las hipotecas concedidas bajaron un 6,8%. Y esto es el mercado general. En el segmento premium, donde no hay urgencia financiera, el comprador puede esperar indefinidamente.
Lo que viene:
Más rebajas sobre el precio de listing. No porque los propietarios quieran bajar — sino porque el tiempo en el mercado obliga. Seis meses sin oferta es la señal más clara que existe: el precio está mal.
Más inventario visible. Las propiedades que antes se vendían antes de publicarse ahora permanecen en portales semanas, luego meses. Ya en el primer trimestre, el 14% de las viviendas en venta en España tuvieron que reducir su precio de salida. En el lujo, ese porcentaje irá en aumento.
Menos operaciones cerradas — no por falta de interés, sino por falta de acuerdo en precio.
Estamos en un cambio de mercado.
De vendedores a compradores. El comprador tiene hoy más opciones, más tiempo, y más apalancamiento en la negociación — tanto en precio como en condiciones. Cada mes que pasa, esa posición se refuerza.
No es la primera vez que esto ocurre. Entre 2012 y 2014, al final del ciclo post-crisis, había propietarios que seguían pretendiendo vender a precios de 2007. Muchos tenían hipotecas confiscatorias encima. Aun así se paralizaban, no ajustaban, y terminaron — en demasiados casos — perdiendo la propiedad.
La situación actual es distinta. La gran mayoría de vendedores hoy no está en riesgo de perder su inmueble. Pero hay algo que sí se pierde, y que pocas veces se nombra con claridad: el tiempo. Y con el tiempo, el objetivo real de la venta.
Todas las semanas nos reunimos con propietarios que quieren mudarse cerca de sus hijos o nietos. Que quieren volver a su país de origen. Que buscan dejar atrás una casa con escaleras y vivir en una planta. Que tienen un plan de vida esperándoles al otro lado de la firma.
Y sin embargo, cuando llega el momento de ver los números del mercado actual, ese plan queda en segundo plano. El precio se convierte en el objetivo, y el objetivo real — el gran por qué de la venta — desaparece de la ecuación.
Es una paradoja. Nada vale más que el tiempo. Pero cuando hay dinero de por medio, las prioridades se trastocan.
La lectura para el vendedor:
Si tu propiedad lleva más de 90 días en el mercado sin una oferta seria, el problema no es la propiedad. Es el precio.
El mercado no está roto. Está recalibrando.
Los vendedores que entiendan eso antes cerrarán la operación. Los que esperen a que el mercado les dé la razón, esperarán mucho. Y venderán por menos dinero aún.
Cada mes sin oferta real no es un mes neutral. Es capital erosionado y tiempo perdido. Si quieres saber exactamente cuánto te está costando esta espera, llámame al +34 692 62 19 19.
Hernán Bustos
Director






